
De acuerdo a lo que hemos tomado conocimiento, las sanciones y multas a los actos de crueldad o maltrato a los animales fueron rechazadas. Lo mismo sucedió con la propuesta de que tribunales de policía local tengan competencia para estas infracciones. Mientras tanto observamos con horror acciones de maltrato y crueldad para con los animales.
Quizás, uno de los mayores problemas de la Humanidad ha sido el abuso de poder sobre otros seres humanos, otros animales y el medio ambiente en general. Nuestra tradición occidental ha sido caracterizada por un fuerte antropocentrismo, considerando a los animales no humanos y a la naturaleza, solo como objetos de uso para el bienestar humano.
Durante siglos los animales han sido maltratados y usados de distintas formas por el hombre. Las peleas de gallos y perros, el uso de animales en experimentación científica, la industria de la carne y el mantenimiento de animales silvestres en cautiverio, son muestras de algunas de las formas antagónicas en que nos hemos relacionado con los otros animales.
A medida que los avances científicos y tecnológicos nos han ayudado a tener más conocimiento de lo que nos rodea, hemos podido darnos cuenta que el sol no es el centro del universo, que nuestro planeta no es el único y que el ser humano no es completamente diferente al resto de los seres vivos. Los avances de la biología, a partir de la teoría Darwiniana, nos han demostrado que tenemos antepasados comunes a todas las formas vivientes, y que la particularidad de la especie humana es tan especial y única como la de cada una de las otras especies que habitan el planeta.
Pese a la triste historia de nuestra relación con el resto de los animales, parece que cada día más personas están cambiando su percepción y sus actitudes hacia ellos. La estrecha relación de las personas con las mascotas, los grupos que se han creado en muchos países que trabajan en la protección y liberación de los animales, la difusión de la forma en que viven en estado natural a través de libros, revistas y programas científicos, parecen demostrar que quizás se está acercando el momento en que los animales no humanos también serán incluidos definitivamente dentro de nuestras consideraciones morales y éticas.
En el caso de nuestro país, los animales también han sido dejados de lado. Millones de perros en las calles, la mayoría de estos golpeados, heridos o abandonados, circos con animales en pésimas condiciones, extracción de animales silvestres para venderlos como mascotas o para vender sus pieles o partes de sus cuerpos, son algunos de los hechos que podríamos mencionar. Las personas y agrupaciones que han intentado revertir estas y otras situaciones por lo general no han tenido mucho éxito, básicamente por falta de apoyo legal y de recursos financieros y humanos.
Este año, después de muchos años de debate y también de olvido, se ha discutido en el Congreso, y con carácter de urgencia, la Ley de Protección Animal. Hay decisiones que se tomaron que no podrán dejar satisfechas a todas las partes interesadas, pero sin lugar a dudas, son muy importantes como elementos históricos para nuestro país y para dar el espacio y crear instancias de conversación y discusión de estos temas.
No deja de ser sorprendente que recién en el año 2002, con el desarrollo que el país ha alcanzado en algunas áreas, estemos dando pasos que muchos países dieron a principios del siglo pasado. En la mayoría de los países existen hace muchos años leyes que protegen los derechos de los animales. Por ejemplo, en 1822. Inglaterra sacó la primera ley protectora a favor de los animales domésticos y, en 1850, la Ley Grammont prohibió en Francia los malos tratos infligidos en público a los animales domésticos. Estas normativas inicialmente fueron creadas con un enfoque antropocentrista, pero fueron tomando en consideración cada vez más lo que realmente era favorable para los animales. En Chile, solo hasta ahora se estaría llegando a resultados sobre aspectos legales que servirían para proteger, en ciertos aspectos, a los animales ya que hoy en día solo existe un párrafo en el Código Penal que ha sido escasamente conocido, y en el cual basamos las agrupaciones proteccionistas nuestros argumentos.
Esperamos que esta ley sea un paso más en la vía de cambiar las relaciones negativas que tenemos con los otros animales, pero teniendo en consideración que es solo una de las herramientas y que las actividades de educación, difusión e investigación, son extremadamente necesarias e indispensables.
Es necesario, además, que entendamos que las regulaciones y obligaciones son una parte de lo que debe marcar nuestras acciones. Hay que ver que lo que hace que exista comercio ilegal, que se vendan animales silvestres como mascotas y que existan animales en los circos, es la demanda y opción de cada persona. Obviamente, se necesita mucho tiempo para que una gran cantidad de personas cambien sus hábitos y se note al punto de que una actividad comercial se termine porque dejó de ser lucrativa para unos pocos. Sin embargo, queramos asumirlo o no, esta es la única forma de que a largo plazo se logren cambios importantes. Pueden haber miles de regulaciones y leyes, pero es imposible fiscalizar la totalidad de actos ilegales y no siempre estas restricciones son lo mejor para todas las especies. Hay situaciones que son legales y que podemos considerar altamente negativas o pueden ir en contra de nuestros principios, por lo que el hacerlo o no dependerá exclusivamente de cada uno de nosotros. Por esto, nosotros somos los más indicados, y tenemos la obligación, de comenzar a cambiar las situaciones que nos parecen mal o éticamente incorrectas. Si dejamos todo en manos de aquellos que toman las decisiones, nunca nos haremos responsables de nuestros propios actos y de las opciones que tomemos día a día.
Colaboración de: Loreto Matthews
Coordinadora Actitud Animal y Profesional CODEFF