.jpg)
"Con una mezcla de entusiasmo e incertidumbre, preparé mi mochila, muchos chalecos, medias gruesas, una buena parka, y botas. Sin saber en ese momento que serían muy pocas las oportunidades de cambiarme ropa. Y con otro bolso, lleno de papeles, partí hacia Valdivia. Me estaba integrando al proyecto huillín, para asumir la componente de capacitación y participación de la comunidad local, y este era mi primer terreno de diez días; en pleno invierno de la cuenca del Toltén, en la IX Región, y con la advertencia de que por todo ese período deberíamos acampar.
Con Max Sepúlveda, Médico Veterinario, jefe del proyecto y José Luis Bartheld, biólogo marino, encargado de Biodiversidad de la filial Valdivia, profesionales que se han integrado, recientemente, a CODEFF, hicimos buenas migas. La tarea era recorrer los ríos y esteros de la cuenca del Toltén, buscando signos (huellas y fecas) que nos confirmaran la presencia del huillín; diagnosticar los conocimientos y actitudes de propietarios, escolares y profesores de sectores ribereños, respecto a la especie y a posibles actividades de conservación; además de realizar talleres de sensibilización en algunas escuelas de la zona".
PROYECTO EN VALDIVIA
El proyecto huillín, que fue iniciado por el investigador Gonzalo Medina a fines de los 80, es emblemático de nuestra institución, pero Max cuenta a continuación más de ello:
“La historia de este proyecto nace por un grupo de personas que desde CODEFF - Valdivia y apoyados por la Sociedad Zoológica de Frankfurt, comenzaron a levantar información de esta especie, prácticamente desconocida. Una de las primeras incógnitas era saber cosas básicas, como ¿dónde estaban?, ¿qué comen?, ¿cual es su hábitat y sus peligros.?
Estos primeros pasos fueron decisivos para lo que hoy en día es el actual proyecto, entregando una información relevante del precario estado de conservación de las poblaciones de huillin presentes en ríos y lagos del sur de Chile. La razón de esta situación, era la perdida del hábitat para el huillin, es decir, los ríos y lagos de Chile estaban siendo alterados y este cambio afecta directamente al huillin, depredador tope de estos ecosistemas.
A esto se añadía otro factor, también presente, en otras especies en peligro de extinción: la caza. Al igual que las otras nutrias en el mundo, el huillín es cazado por su piel, siendo esto un impacto gravísimo si consideramos las bajas densidades que presentan los mustélidos en general y el estado de conservación de esta especie.
Pero se necesitaba más información para actuar, y se decidió trabajar, como se dice en el campo “donde las papas queman”. Si su distribución en el pasado eran los ríos Cauquenes y Cachapoal en la VI Región, hoy en día era al sur de la Cuenca del Cautín en la IX Región, por lo que ahí había que focalizar los esfuerzos.
A través de encuestas, prospecciones, colección de fecas, restauración de riberas alteradas, talleres de educación ambiental, estudios de radiotelemetría, hoy en día conocemos un poco más de esta especie: cómo utilizan los recursos, como se relacionan entre ellos, cuánto espacio necesita un individuo, que hábitat prefieren, etc., conocimientos que se van sumando y nos permiten tomar decisiones en pro de su conservación.
¿Por qué el huillín?, ¿Por qué tanto esfuerzo en conocer y protegerlo?
Hoy en día, la apuesta es que con la protección de esta especie todos ganamos, ya que ello significa la recuperación de los ambientes dulceacuícolas, es decir, lograr ambientes sin contaminación, enriquecimiento del paisaje y un uso sustentable de los recursos. Para esto, la visión actual del proyecto es toda la hoya hidrográfica del Toltén, investigando los sitios donde quedan poblaciones de huillines, cómo esta el ambiente, evaluando además la participación en ello por parte de los vecinos y la comunidad.
La información que se genere será compartida y discutida con todos los servicios públicos y organismos ambientales relacionados, de manera de buscar acciones que mejoren el medio ambiente, del cual todos somos parte”.
José Luis, y Max forman parte de los “huillineros”, una especie de cofradía de seis o siete investigadores, que han sido reclutados y motivados para la causa de la investigación y conservación de esta especie por el pionero Gonzalo Medina. Todo ellos pueden estar horas y horas hablando, sin tregua, de su tema.
José Luis Bartheld, agrega: “sabemos que todas las especies son importantes, todas cumplen alguna función en la intrincada telaraña de vida de la que somos parte, pero para nosotros la conservación del huillín es prácticamente una obligación, algo así como una maldición de la que no puedes escapar ni mantenerte al margen después de sentirte huillinero.
Es difícil explicar la sensación al descubrir una huella fresca y encontrar una madriguera. . Es un momento de gran satisfacción averiguar que sigue habitando el río o lago que nos encontramos investigando y tener la posibilidad, aunque remota, de poder ver en vivo y en directo a este increíble animal.
Conservar al huillín es una bandera, es un estandarte que no implica solamente que la lucha es por este, el esfuerzo debe ser entendido con una perspectiva integral, donde el objetivo es la conservación de un ecosistema, de tal forma que si se triunfa, se beneficiará toda la biodiversidad que lo conforma.
La cruzada no es tan solo por el huillín, es por el bienestar de nuestra especie...”
EL REGRESO A LA CIUDAD
"Durante esos diez días me contacté nuevamente con el mundo rural, donde sin preguntarte nada, te invitan a pasar al fogón, a un café, un arrollado casero, y luego muy tímidamente te pasan unas tortillitas para el camino. Pude apreciar la maravilla de nuestros ríos, aprendí a manejar el GPS, aparato parecido a un celular que a través de conexión con satélites me indica cual es mi posición geográfica, y hasta vi por primera vez a un monito del monte. El mal estado de los caminos nos paso la cuenta. Se destruyó completamente uno de los neumáticos de la camioneta...
Nos despedimos en Temuco. Yo debía regresar a Santiago. Hasta la próxima, entre bromas y con la expectativa de que pronto cada uno podría bañarse, dormir en cama blanda y comer algo distinto a los fideos. Pasamos la prueba de convivir, estrechamente varios días y, sentimos la confianza de que en conjunto podríamos seguir aportando buenos productos a esta línea de trabajo.
Experiencia escrita por Rosa Flores. Coordinadora Programa de Educación Ambiental.
Colaboración: Max Sepúlveda. Encargado Proyecto Huillín y José Luis Bartheld. Encargado Biodiversidad Filial Valdivia.
Fotografía: Adhesivo "Los ríos y aguas no son solo agua. Salvemos al Huillín"..
Interesados en este material, pueden solicitar a:
Max Sepúlveda, Encargado Proyecto Huillín: 63 - 222710; mail: biodiversidadva@telsur.cl